Reflexiones de amor

  • ¿Quién es Dios?
  • ¿A quién le rezas-oras?/ Idolatría
  • La importancia de saber quién es Jesús
  • ¿Bueno o malo?
  • Los débiles en la fe
  • ¿Porqué confiar en Dios?
  • La amistad con el mundo
  • El pecado que habita en mi/Los errores
  • ¿Quién eres para que juzgues?/ La LENGUA
  • Piedra de tropiezo/Mujer de apariencia
  • La desobediencia/ Bendiciones y maldiciones
  • La nueva vida/ ¿Cómo seguir a Dios con el corazón?
  • Las pruebas de Dios/ TODO TIENE UN TIEMPO
  • Amar y perdonar
  • No hay otro Dios/Recompensa de los que guardan su pacto
  • Misericordia y amor eterno de Dios
  • Deberes de la vida cristiana
  • La venida del Señor/ Juicio final
  • La felicidad está en el interior no en el exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

 

  • El amor verdadero es sólo el amor de Dios, sin ninguna condición, sin ninguna razón.

 

  • Un corazón que ama es siempre joven.

 

  • El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. (Corintios)

Amar y perdonar. (Capítulo 14)

No digas: “Yo me vengaré”, espera en Jehová y él te salvará. (Proverbios 20:22). No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios (Eclesiastés 7:9).

 

Desafortunadamente el ser humano es demasiado débil para no airarse, por más que uno se esfuerza para no enojarse con su prójimo, termina en pecado. Es más fácil decir, “pues él empezó” antes que quedarnos callados. Por esta razón se suscitan tantas guerras en el mundo; creen que así mostrarán “valentía”, asesinando a tanta GENTE INOCENTE, que no tenía nada que ver en un pleito de presidentes, por sus avaricias, y por venganza.

 

SI EL ESPÍRITU DEL PRÍNCIPE SE EXALTARE CONTRA TI, NO DEJES TU LUGAR; PORQUE LA MANSEDUMBRE HARÁ CESAR GRANDES OFENSAS (Eclesiastés 10:4).

 

Por eso hay tanta violencia en el mundo, por aquellas personas que tienen problemas con su carácter; creen que si demuestran ser “hombres salvajes” la gente los respetará; y efectivamente ellos los respetarán pero por miedo, nadie será amigo de aquella persona que actúe y piense así. ¿Para qué quieren tener enemigos? Algún día, esa persona necesitará ayuda, pero por haber dañado a los demás, no recibirá NADA y MORIRÁ SOLO; MAS SU RECUERDO QUEDARÁ EN EL OLVIDO… (Tal como está en la palabra de Dios- “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; PORQUE SU MEMORIA ES PUESTA EN OLVIDO”-Eclesiastés 9:3).

 

Si las personas te ofenden, te humillan, te critican, o inclusive te hacen maldades; no importa, ¿Sabes porqué? Por la simple razón de que Dios te respaldará SI HACES LO CORRECTO. Hacer lo correcto, significa, que no atentarás contra tu prójimo. En la palabra dice, sí, enójate pero con la situación… y si sientes que no te puedes controlar, VETE, SAL DE AHÍ, y no te quedes a escuchar la “palabrería” del otro; porque si lo agredes, entonces TE VOLVERÁS COMO EL, UN NECIO. Se dice que el mal se vence con el bien; porque cuando uno se enoja y le grita a su compañero, y éste le responde, lo único que sucede aquí es que encienden la llama del fuego; pero cuando uno de los dos se logra controlar, el otro se enojará más, sí, pero si tú ya no le respondes, entonces la victoria estará contigo y Dios te respaldará aunque el otro esté equivocado. Por eso tienes que retirarte y guardar silencio, si esa persona quiere ser NECIA, adelante, pero TÚ muestra la diferencia, y verás que hasta esa persona se sorprenderá, al ver que no has dado respuesta a su agresión. ¿Sabes cómo se logra tener un corazón de mansedumbre? Pidiéndole a Dios en oración, solo recuerda: Y TODO LO QUE PIDIERÉIS EN ORACIÓN, CREYENDO, LO RECIBIRÉIS (Mateo 21:22). Haz la prueba cuantas veces sea necesario para ti, y te sorprenderás de los verdaderos cambios que Dios hará contigo.

 

PORQUE SI PERDONÁIS A LOS HOMBRES SUS OFENSAS, OS PERDONARÁ TAMBIÉN A VOSOTROS VUESTRO PADRE CELESTIAL; MAS SI NO PERDONÁIS A LOS HOMBRES SUS OFENSAS, TAMPOCO VUESTRO PADRE OS PERDONARÁ VUESTRAS OFENSAS (Mateo 6:14-15).

 

A diario hay gente que muere junto con su ORGULLO, prefieren “morir de pie, antes que pedir perdón”; pobre de aquel que muera sin haber sido liberado de su alma. Es una verdadera lástima saber que hay personas que piensan así, por eso a ellos les va muy mal; hay tanta oscuridad en sus corazones, y son duros de razonar. Como mencionaba en otros capítulos, ¿De qué les sirve tener tanto odio y rencor en sus almas? El odio es un veneno que mata a las personas por dentro LENTAMENTE; es tan mortífero que por eso daña a los que lo tocan. He visto a tantas personas envenenadas de ODIO, que le pido a Dios en oración que cambie sus vidas para que puedan sentir paz, tranquilidad y amor; y aunque no lo crean, Dios ha cambiado a muchos de ellos. El poder de la oración y la fe, es tan grande como lo es Dios mismo. Por eso al que cree todo le es posible (Marcos 9:23).

 

El que odia, lo disimula con los labios, pero en su interior maquina engaño; por más que hable amigablemente, no le creas, porque siete abominaciones hay en su corazón. Aunque con disimulo encubra su odio, su maldad será descubierta en la congregación (Proverbios 26:24-26).

 

Si tu también ya estas harto de vivir con odio, rencor, amargura, desamor, angustia, soledad, desilusión, tristeza, desánimo, cansancio, fatiga, miedo, inseguridad, temor; si sientes que tienes cosas dentro de ti que te están matando lentamente, es hora de LEVANTARTE, NO PIENSES QUE TODO ESTÁ PERDIDO; después de la tormenta viene la calma. Hay alguien que te está esperando, espera a que le permitas pasar, que le abras las puertas de tu corazón; YA NO SIGAS HUYENDO DE SU PRESENCIA, no esperes a tocar fondo para entender que Dios te está buscando, él quiere ayudarte a sanar tus dolencias, quiere curar tus heridas, quiere reanimarte, TE QUIERE VER FELIZ Y GOSOZO. Tan solo falta tu parte, para que Dios pueda cumplir su promesa de estar siempre contigo. Y aunque tu fueres infiel, Dios jamás; el siempre estará ahí todos los días de tu vida, hasta el fin. (Amén).